- Introducción
Pampa Energía inició el 2025 con un desempeño operativo robusto y diversificado, aunque con desafíos particulares en cada unidad de negocio. La compañía logró aumentar su EBITDA ajustado, dada la mejora de precios en generación eléctrica, el incremento de volúmenes bajo Plan Gas y el aporte del nuevo parque eólico PEPE 6. Sin embargo, el beneficio neto cayó fuertemente debido a una menor recuperación impositiva y mayores costos operativos. En paralelo, Pampa dio pasos estratégicos hacia el futuro del GNL, a través de su participación en el ambicioso proyecto FLNG en el Golfo San Matías, y avanzó en el ordenamiento financiero con una extensión significativa de su perfil de vencimientos.
- Contexto macroeconómico
En el primer trimestre de 2025, la economía argentina mostró señales de estabilización tras un 2024 marcado por fuertes desequilibrios. La apreciación real del tipo de cambio, el ajuste fiscal y monetario, y la implementación del Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI) brindaron mayor previsibilidad para las inversiones a largo plazo, especialmente en sectores estratégicos como el energético.
Para el sector de generación eléctrica, el Gobierno dispuso actualizaciones mensuales de precios spot (entre 1,5% y 4% en lo que va del año), acompañadas de un reconocimiento más transparente de costos y mayores tarifas en contratos PPA. En el transporte y distribución de gas, se aprobó la Revisión Tarifaria Quinquenal (RTQ) para TGS y Transener, con nuevos marcos de inversión y mecanismos de actualización mensual por inflación. En este entorno, Pampa aceleró su inversión en proyectos estratégicos como Rincón de Aranda, que, durante la etapa de desarrollo, todavía no generan ingresos que compensen el aumento de la deuda y de los costos asociados a la inversión. No vemos, por lo tanto, que la ganancia neta vaya a mejorar este año demasiado (salvo cuestiones contables, siempre posibles). Pero está creando valor. Como toda inversión, tiene su riesgo, pero este parece bastante acotado si miramos lo que pasa en áreas vecinas.
- Presentación de los principales resultados
Durante el primer trimestre de 2025, Pampa Energía reportó ventas consolidadas por USD 414 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 3%. Este incremento fue impulsado principalmente por el aumento de los precios en el segmento de generación eléctrica y por mayores entregas de gas natural bajo el Plan Gas.Ar. A nivel de rentabilidad operativa, el EBITDA ajustado alcanzó los USD 220 millones, con una mejora del 17% frente al mismo período del año anterior. Este desempeño se explicó por una combinación de factores: una suba de los precios spot en dólares que permitió expandir los márgenes brutos en generación, el impacto positivo de la incorporación del parque eólico PEPE 6 a la capacidad instalada, mayores volúmenes comprometidos bajo contratos del Plan Gas, y ajustes tarifarios en las participaciones de TGS y Transener. Estos avances fueron parcialmente compensados por una caída en las ventas de gas a la industria local y a Chile, y por la menor contribución del negocio petroquímico.
A pesar del buen desempeño operativo, el beneficio neto atribuible a la controladora fue de USD 153 millones, lo que implica una caída del 43% respecto al primer trimestre de 2024. Esta contracción se debió principalmente a una menor recuperación de activos impositivos no operativos que el año pasado habían aportado de forma extraordinaria al resultado, y a un leve incremento en los costos operativos consolidados.
Desde una perspectiva de unidades de negocio, el segmento de generación eléctrica fue el de mejor performance, con ventas por USD 195 millones (un 27% más que el año anterior) y un EBITDA ajustado de USD 130 millones, lo que representó un aumento del 51% interanual. Esta mejora estuvo apalancada en una mayor disponibilidad térmica —que alcanzó un nivel muy elevado del 95,8%—, en el aumento de los precios spot y en el aporte adicional de energía renovable a través del PEPE 6.
En el área de oil & gas, el EBITDA ajustado fue de USD 41 millones, lo que significó una caída del 39% interanual. Este desempeño se vio afectado por una reducción en las ventas de gas destinadas a la industria y a la exportación a Chile, además de una menor producción de crudo. Asimismo, el costo de extracción (lifting cost) aumentó un 20% respecto al año anterior, lo que también erosionó los márgenes. Sin embargo, cabe destacar que el segmento tuvo un nivel de inversión significativo: el CAPEX ascendió a USD 147 millones, de los cuales el 78% fue destinado al desarrollo del área Rincón de Aranda, parte clave de la expansión de la producción en Vaca Muerta.
El negocio petroquímico, por su parte, registró ingresos por USD 92 millones, lo que representa una caída del 23%. El resultado operativo fue negativo, con un EBITDA ajustado de -USD 4 millones, explicado por el mantenimiento programado en la planta de Reformer y por la baja en los precios internacionales del estireno.
Por último, el segmento de holding y otros —que incluye principalmente las participaciones en Transener y TGS— aportó un EBITDA ajustado de USD 53 millones, representando el 24% del EBITDA consolidado de la compañía. Este resultado muestra la importancia creciente de los activos regulados dentro del portafolio de Pampa, en un contexto de recuperación del marco tarifario.
En cuanto al flujo de fondos, la compañía generó USD 90 millones de flujo operativo positivo, revirtiendo el resultado negativo registrado en el mismo período del año anterior. Sin embargo, el flujo de caja libre fue negativo en USD 43 millones, debido a un aumento en el volumen de inversiones ejecutadas y a pagos vinculados a cancelaciones de deuda.
Al 31 de marzo de 2025, la deuda financiera total consolidada de Pampa se ubicó en USD 1.691 millones, mientras que la deuda neta alcanzó los USD 577 millones, lo que representa una reducción del 19% respecto a diciembre de 2024. Esta mejora en la posición financiera se logró mediante la emisión de una nueva obligación negociable con vencimiento en 2034 (ON 2034), que permitió cancelar totalmente las ON 2027 y extender la vida promedio de la deuda a cinco años. El 71% del stock de deuda está regido por legislación extranjera, con una tasa de interés promedio del 8,4%, lo que asegura un perfil de vencimientos más flexible para los próximos ejercicios.
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